Quieren la intervención

Romeva se plantea desobedecer al Tribunal Constitucional si éste bloquea el pacto de resolución que pretende abrir el paso a la sedición. La pretensión de Juntspelsí es que España intervenga y ponga freno al proceso hacia la independencia. Los miembros de la lista de juntspelsí no pueden detener el proceso sin que sus votantes no los tachen de cobardes y  traidores. De hecho el programa de juntspelsí ya anunciaba la desobediencia y si ahora no dieran ningún paso en este sentido no sabrían cómo gestionar la frustración de su electorado.

¿Cómo les dices a tus votantes que al final no se hará nada de lo que dijiste que se haría? No les puede decir que has perdido el plebiscito y que por tanto pones fin al proceso. El entusiasmo de la gente está demasiado fanatizado para aceptar una explicación basada en un resultado democrático. Lo ves cuando hablas con la mayoría de independentistas: explican la derrota plebiscitaria como si en realidad hubiera sido una victoria. Y además, anunciar que pones fin al proceso, sería como reconocer que el nuevo modelo de nacionalismo catalán es una equivocación y que ha sido derrotado. No se lo pueden permitir. La parada debe continuar abierta.

Por eso los miembros de juntspelsí necesitan que España intervenga y les salve la papeleta. Necesitan un chivo expiatorio y tiene que ser España. Es muy claro. La intervención del estado incrementaría aún más el clima de odio a España, revitalizaría aún más el nacionalismo institucional y sus representantes no deberían renunciar a seguir viviendo de la herida, que a la postre es de lo que se trata. Es complicado, pero quizás el estado debería esperar a actuar en el momento preciso. Por ejemplo, no pretender intervenir la autonomía por causa de una mera declaración simbólica de desobediencia (convertirían en víctimas a los mandatarios nacionalistas) sino intervenir sólo si se cometen actos de desobediencia real. Actos de desobediencia que supongan sedición. Actos de desobediencia que los de juntspelsí, cobardes como son, y apegados como están a su bolsillo, en realidad, no tienen ninguna intención de cometer.

El estado debe poner de manifiesto que los políticos nacionalistas son unos farsantes que en realidad no se atreven a desobedecer nada. El estado debe poner en una balanza los pros y los contras de sus actuaciones. Por un lado ¿Qué consecuencias penales asumirían los diputados que aprobaran una declaración simbólica de desobediencia si luego la misma no terminara en una desobediencia real? Leves, muy leves. Ni siquiera habría consecuencias penales. Y por el contrario ¿Qué ganancia obtendrían estos diputados si se aplicara el art.155 o se los inhabilitara durante un tiempo como resultado de dicha declaración? Quedarían como unos héroes y tendrían la excusa perfecta para volver a principio de los tiempos y recomenzar de nuevo el proceso, que es justamente lo que quieren. Proceso hacia la nada. O proceso ad infinitum.