No podemos ser frívolos

Primero Forcadell llamó a la sedición con su “ Visca la República catalana” y al día siguiente el grito se tradujo por escrito en una propuesta de resolución parlamentaria. Es evidente que el golpe de estado es improbable y la propuesta de resolución por ahora papel mojado que utilizan para satisfacer de alguna forma los ánimos de las multitudes independentistas y, ya de paso, para satisfacer las peticiones de la Cup y también para ocultar a través de la grandilocuencia verbal nacionalista toda la corrupción que mancha CDC.

Pero me parece evidente que están jugando con fuego, y que cada día lo están haciendo de forma más ominosa y a conciencia; me parece evidente que con sus proclamas también buscan justamente la intervención del estado a través de inhabilitaciones o incluso de la aplicación del artículo 155 de la CE, todo ello para convertirse en mártires y poder justificar entonces la aplicación de esta propuesta de resolución que hoy nos puede parecer papel mojado. Buscan la reacción represora del Estado para poder justificar su propia represión, la represión que tienen planeada contra el 52% de catalanes que queremos seguir en España.

Es cierto que el estado tiene el monopolio de la fuerza y que los mandatarios independentistas no podrían por si solos alzarse contra esta intervención del estado. Pero ¿Qué decir de la gente? ¿Cuál sería su reacción si el estado se viera obligado a aplicar el artículo 155 y por ejemplo inhabilitara a sus venerados ídolos Mas, y Forcadell, y Junqueres? ¿Qué harían estas multitudes que ahora gritan independencia con vehemencia y consideran de justicia liberar Cataluña de la ocupación del estado español ?

Imagínense el ambiente de rabia contenida, y como justamente los mandatarios inhabilitados utilizarían esa rabia para legitimar sus aspiraciones golpistas. Imagínense como incluso requerirían a la multitud a boicotear esta España ahora represora y fascista y, como entonces, los eslóganes de hoy, las propuestas de resolución de hoy -éstas que ahora nos parecen papel mojado- adquirirían toda la veracidad y plausibilidad, actos de legítima defensa y de justa lucha contra la España represora. Imagínense, pues, cuánta materia demagógica tendrían entonces para terminar legitimando su pretensión de libertad y, en última instancia, para acabar justificando el levantamiento como único camino posible para liberar Cataluña de este estado español que ha sido capaz de intervenir la nación catalana.

Frivolizar sobre el carácter puramente folclórico de las reivindicaciones políticas independentistas y decir que todo esto es broma o es ridículo, o que son cuatro garrulos mal vestidos que no van a ninguna parte, me parece cuando menos arriesgado. Arriesgado como lo es también dar la espalda a un posible futuro escenario de intervención del estado español que nos atraparía a todos en una espiral de violencia dialéctica- esperamos que tan sólo fuera dialéctica- y que además podría servir para que los independentistas llevaran a la práctica lo que ahora nos parece papel mojado.

¿Qué cara pondríamos en el caso que los independentistas acabaran logrando su objetivo por haber sabido gestionar con inteligencia esta posición de mártires que habrían adquirido gracias a la intervención del estado español? ¿Qué cara pondríamos cuando tuviéramos que responder - No, es que pensábamos que todo era una broma -...?